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Recuperar el lugar. Reseña

Tomás Errázuriz. Profesor asociado, Universidad Andrés Bello


Inicio con una confesión: desconfío de las compilaciones, sobre todo, como productos de congresos o seminarios. No por el formato del libro, sino por la calidad y coherencia de los eventos, resultando en una mixtura forzada por más que se maquille con prólogos, epílogos o índices seductores.

“Otra de estas publicaciones”, pensé resignado, cuando leí: “Este libro reúne en formato de ensayos las ponencias del simposio…”. Afortunadamente me equivoqué y aquí quisiera argumentar por qué este caso es una excepción y por qué vale la pena leerlo.

Hay dos hebras que otorgan a Santiago 1977-1990. Arquitectura, ciudad y política (Ediciones ARQ, 2021) la firmeza de una doble costura. Una de arranque y otra de llegada, una planificada y otra imprevista, una que encuadra y otra que impulsa a terrenos inexplorados.

La primera es responsabilidad de Daniel Talesnik, gestor del encuentro y editor del libro. Hablo de la invitación a pensar colectivamente la arquitectura y la ciudad bajo un marco temporal acotado. Al menos dos supuestos animan esto. Uno – ampliamente conocido – es que estos años fueron determinantes en la desarticulación de un proyecto de desarrollo nacional que alineó iniciativas diversas por casi medio siglo. El otro – más novedoso y generacional[1] – es que este período requiere ser revisitado con sus contradicciones. Hay en los ensayos una necesidad de eludir el relato digerido, abriendo nuevas rutas que, aunque no siempre arriban al destino propuesto, rompen la estructura lineal y parcelada de los discursos instalados. Se busca reflexionar sobre política, arquitectura y ciudad en forma interconectada, generando un quiebre respecto a otra generación que, por motivos diversos, simplificó o sencillamente ignoró la dimensión política de la disciplina.

La segunda hebra, inesperada, asoma a más de un año del seminario con los textos terminados. Me refiero a las manifestaciones que, desde octubre de 2019, paralizaron rutinas, demandando reformas estructurales al modelo de las últimas cuatro décadas. El estallido social y su canalización en la Convención Constituyente confirman empíricamente la importancia de reposicionar a la disciplina de cara a la política, con al menos tres implicancias inmediatas: (1) valida estas indagaciones sobre la gestación del actual modelo; (2) posiciona a los investigadores en un lugar disciplinar relevante; y (3) refuerza la posibilidad de un nuevo proyecto colectivo y político. Acto seguido, como profecía auto cumplida, el hiato pandémico acelera el recambio generacional, instalando con más protagonismo a quienes – y me incluyo – aunque nacimos y nos formamos en dictadura, no tuvimos responsabilidad en lo allí ocurrido.

Pero no nos engañemos. Si bien este libro marca un objetivo compartido e instala debates emocionantes sobre la disciplina y su lugar en la vida social, no deja de ser eso, un mero libro en tiempos en que leemos menos. Por eso, cierro con un “quedo atento” (tipo correo), interesado en ser parte de lo que debiéramos comenzar a escribir frente a los desafíos titánicos que se nos vienen como sociedad y en los que, esta vez, sí tenemos toda la responsabilidad.



[1] Los autores nacieron después de 1976.

Architecture in Global Socialism. Reseña

Arquitectura sincera. Reseña